He llegado a este sitio casi por bruteza y detrás de estos colores se ha levantado ante mis ojos la genialidad pura, no hay una sola línea que salga de su lugar pues son prisioneras de la belleza y de la inteligencia. Cada foto, cada pintura parecen estar esperando el soplido que expiramos de admiración para tomar vida. No hay discusión en la armonía, no hay la más mínima desproporción de imágen en cuánto a que cada una de ellas guarda el respetuoso silencio de ser miradas, invadidas por un ojo que no quiere retirarse. La mano se inclina queriendo tocar el aparente volumen y se detiene, pues la imégen esta viva, viva, y son su propios ojos los que nos detienen. En alguna forma, el nombre de flor del mal nos previene, las flores se miran, se miran. Si las tocamos se rompe el sortilegio. Esto es un espacio de magos que posiblemente jamás nos entregarán sus secretos. Las imágenes lo saben y son las principales cómplices de semejante genialidad. Felicitaciones desde la taquicardia, desde la adrenalina, desde la admiración y desde mi ojo que de nuevo va a volver a mirar todo. Un abrazo gigante Mercedes Sáenz